y todos empezamos y tenemos pequeñas máquinas del tiempo dentro,yo pasé varios años recordando,las simbologías, los parques otoñales esperando que baje el mensajero alado,que me dijera nada es absoluto.
todas las cosas vividas después nos llegan de a pocos como una garúa que nos humedece la cara. Son las avenidas,y los edificios que se me vienen más ,también la tienda donde compre unas galletas saladas,acostumbrado.
desde que vivo no tan cerca del mar hay lugares que pasan veloces,uno después y luego otro,dejando la huella, como tatuaje tácito.
es la ciudad que como imagen inmóvil nos da los colores ,los matices.
soy una cajón con objetos amórofos, de los cuales cada vez tengo más ,perdiendo
uno u otro a veces.
miércoles, 13 de junio de 2007
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